San Agustinillo


La tranquila villa de Pescadores que es hoy San Agustinillo apunta hacía un futuro próspero, basado en el turismo sostenible y en un modo de vida con bajo impacto, un giro exigido en una época más conciente del entorno. Su economía se basó alguna vez en la pesca y en explotación de torugas marinas pero en 1990 el gobierno mexicano decretó la veda total ante el peligro de extinción de algunas especies.